Creemos que el videojuego es cultura. Creemos que merece ser analizado, preservado y protegido. Creemos en el desarrollo independiente como espacio de libertad creativa. Y creemos que sin un marco legal justo, esa libertad es frágil.
El videojuego no es solo entretenimiento: es cultura, es industria y es obra creativa.
Durante demasiado tiempo, el videojuego ha sido tratado como un producto desechable, condicionado por modas, decisiones editoriales opacas, contratos abusivos y plataformas que priorizan el volumen sobre el valor. Muchas obras han desaparecido, muchos creadores han perdido el control sobre su trabajo y gran parte de la memoria del medio se ha ido diluyendo con el tiempo.
INDIXEL no persigue tendencias ni algoritmos. Persigue memoria, criterio y futuro.
Aquí no hablamos solo de juegos: hablamos de quién los crea, cómo se preservan y bajo qué condiciones existen. Porque jugar también es un acto cultural, y toda cultura merece ser defendida. Estamos convencidos de que el videojuego merece algo mejor.
Analizar un videojuego es comprender su contexto, sus limitaciones, sus decisiones creativas y su legado. No escribimos para consumir rápido, sino para entender. El videojuego retro nos explica de dónde venimos; el desarrollo independiente nos muestra hacia dónde podemos ir. Ambos forman parte de una misma historia cultural.
Defendemos la preservación del videojuego como una responsabilidad colectiva. Preservar no es piratear: preservar es documentar, conservar, estudiar y proteger un patrimonio cultural que corre el riesgo de desaparecer por abandono comercial, obsolescencia tecnológica o barreras legales mal entendidas.
Creemos en una comunidad activa, crítica y participativa. INDIXEL no es un escaparate ni un altavoz unidireccional. Es un espacio donde lectores, coleccionistas, creadores y desarrolladores pueden debatir, aprender y construir juntos una visión más justa del medio.
Crear videojuegos sin comprender el marco legal que los rodea es una forma de vulnerabilidad. Proteger una obra no debería ser un privilegio reservado a grandes estudios. El desarrollo independiente necesita claridad jurídica, transparencia y acompañamiento, no cláusulas ocultas ni cesiones abusivas. El creador debe comprender y conservar el control sobre su obra.
Rechazamos la lógica de la industria dominante basada en la explotación del creador, la guerra de precios y la pérdida de identidad cultural. Apostamos por modelos de distribución justos, transparentes y respetuosos con la autoría. No creemos en convertir a los creadores en proveedores invisibles.
El coleccionismo, para nosotros, no es consumo vacío: es memoria material. Las figuras, las ediciones físicas y los objetos culturales forman parte de la historia del videojuego y del imaginario creativo que lo rodea. INDIXEL utiliza el comercio como medio para sostener su independencia, no como fin último.
INDIXEL es un proyecto en construcción. Crece despacio, con criterio y con una idea clara: defender el videojuego como cultura, como industria y como derecho.
Si compartes esta visión, este proyecto también es tuyo.
